viernes, 29 de octubre de 2010

Adiós, Marcelino


Marcelino Camacho, líder histórico de Comisiones Obreras (CCOO), militante del PCE, y ejemplo incansable de lucha por los derechos de los trabajadores, ha fallecido hoy a los 92 años de edad. Desde la Unión de Juventudes Comunistas de España sólo podemos lamentar la pérdida de un modelo de militancia que nos arrojará luz para continuar las luchas sindicales. Marcelino, descanse en Paz.
Marcelino, que llevaba varios días ingresado en un hospital a consecuencia de una grave enfermedad, murió finalmente a las 1:30 horas.
La UJCE quiere trasladar un emotivo abrazo a la camarada Josefina, su inseparable compañera, así como a toda su familia en estos duros momentos. Pero a la vez también queremos trasladarles el orgullo que significa para la Juventud Comunista el haber conocido y aprendido de la figura de Marcelino, para nosotras y nosotros ha sido un perfecto ejemplo de lo que significa ser comunista, de aspirar a conquistar una sociedad más justa por medio de la lucha obrera. Y en ese aspecto podemos asegurar que mantendremos el espíritu de Marcelino vivo, puesto que la UJCE en estos tiempos de crisis en los que el capitalismo pretende que las consecuencias de su sistema las pague la clase trabajadora, no va a perder ni un solo momento en organizar a la juventud combativa y en salir a la calle a reivindicar un futuro digno, a reinvidicar una sociedad más justa: el socialismo.
Por ello, llamamos a la juventud trabajadora y estudiantil a acercarse a expresar su pésame por tan irreparable pérdida, visitando la capilla ardiente en el auditorio Marcelino Camacho, c/ Lope de Vega 40 (Madrid), desde las 10:00 horas del viernes a las 11:30 horas del sábado. Así como participando en la despedida pública que se realizará en la Puerta de Alcalá, donde finalizará el cortejo que saldrá del Auditorio Lope de Vega mañana sábado a las 12:00h.
Su entierro será a las 14:00 horas del sábado en el Cementerio Civil.

Notas biográficas
Marcelino Camacho Abad de profesión fresador, casado y con dos hijos, nace el 21 de enero de 1918 en Osma la Rasa (Soria) en una familia de ferroviarios. Su padre es guarda-agujas y su madre guarda-barrera.

Cursa estudios primarios con el sacerdote Feliciano Oliva Bocos, entonces maestreo en el pueblo, y que desea que Marcelino ingrese en el seminario de Burgo de Osma. Y, como todos lo que entonces eran alumnos, es monaguillo mientras va a la escuela. Su padre, que es respetuoso para la religión, viejo militante de la UGT (Sindicato Nacional Ferroviario), y el propio interesado, deciden responder amistosa pero negativamente al deseo del sacerdote.

Terminada la enseñanza primaria, hace el aprendizaje para ingresar en los ferrocarriles, como su padre y como su abuelo. En esta situación le sorprende el 18 de Julio de 1936.

Único hijo varón de una familia de cuatro hermanos, todos de la primera esposa de su padre, a los 9 años ve morir a su madre y a su hermana Nati seguidamente. Después estando encarcelado en la Prisión de Comendadoras de Madrid, en 1941 conocería la muerte de su hermana mayor, Josefa, y posteriormente, en 1969, el fallecimiento de su padre le sorprendería nuevamente preso en la cárcel de Carabanchel.

En enero de 1935 ingresó en el Sindicato de Oficios Varios (UGT) de Osma la Rasa, que en unión de otros reorganizó. Militó en UGT hasta mediados de la década de 1950.

Al comenzar nuestra guerra civil, tuvo que huir al monte, en unión de su padre y otros ferroviarios, para salvar su vida. Un mes más tarde, aproximadamente, pasaría de estos lugares -ya zona nacional- a la zona republicana. Llegado a Madrid en agosto de 1936, ingresa voluntario en la Escuela Central de Transmisiones del Ejército y partió voluntario para el frente republicano en septiembre de 1936. Denunciado por uno que conocía su evasión en el 36 a la zona republicana, fue detenido y juzgado en juicio sumarísimo de urgencia y condenado a 12 años y un día que, revisado inmediatamente después, pasó a ser una condena en firme de seis años y un día. El delito era "auxilio a la rebelión" y los motivos, ser miembro de la UGT y voluntario en el Ejército Republicano, en Transmisiones. Le trasladaron al Campo de Concentración de Reus (Tarragona) donde se formaban los batallones disciplinarios de penados para los Campos de Trabajado. Pocos días después era trasladado desde Reus a Lezo (Rentería Guipúzcoa), destinado al 94 Batallón Disciplinario de Trabajadores Penados. Allí estaban haciendo la pista que une el Fuerte de Guadalupe con Lezo. Enfermó y tuvo que ser trasladado al Hospital Militar Disciplinario de Zumaya. Sufrió una grave infección intestinal que le tuvo 42 días en cama con fiebre muy alta.

Vuelto al Campo de Trabajo, fue traslado y conducido al 93 Batallón Disciplinario de Trabajadores Penados que estaba en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) Más tarde le trasladaron a Toledo, luego al Hospital Militar de Carabanchel con unas fiebres de malta que casi le cuestan la vida, y desde allí le llevan a Tánger al campo de Concentración de Cuesta Colorada, donde contrae las fiebres.

En diciembre de 1943, se evade del Campo de Trabajo de Cuesta Colorada en busca de su libertad y pasa primero al entonces Marruecos francés, desde donde casi inmediatamente es enviado a Orán (Argelia). Allí, las entonces autoridades francesas y aliadas le dan asilo político. Pocos días después, en enero de 1944, empieza a trabajar como fresador en Talleres Arvidel, que trabajan para la marina de guerra aliada y están militarizados.

Conoce a una familia de españoles que emigraron de Almería (Fondón) en 1932, mineros que van huyendo de la silicosis y de la miseria, y de esta familia, después con nacionalidad francesa, saldría la que será su esposa, y compañera Josefa Samper Rosas. Contraen matrimonio el 22 de diciembre de 1948 en Orán, donde nace su hija Yenia el 9 de octubre de 1949, y su hijo Marcel, el 26 de mayo de 1952. Por haber nacido en lo que entonces era un departamento francés y ahora la Nación argelina podrían haber elegido cualquiera de las tras nacionalidades: francesa, argelina o española. Sin embargo fueron y no son españoles.

Hechas las gestiones oportunas en el Consulado de España en Orán, le informan que su evasión ha sido indultada y que puede regresar a España.

Decide quedarse con su familia en Madrid, le hacen unas pruebas y empieza a trabajar como oficial de primera fresador el 23 de septiembre de 1957 en Perkins Hispania de Madrid, ahora Motor Ibérica S.A donde alcanzó la categoría de ayudante de ingeniero, categoría que ostentaba en el momento de su detención el 19 de marzo de 1967.

La empresa tiene entonces una veintena escasa de obreros en talleres. Por casi unanimidad es elegido entre los primeros enlaces sindicales a finales de 1957, y después reelegido constantemente vocal del primero y sucesivos jurados de empresa. Fue destituido por el sindicato oficial en 1966 por haber sido procesado por el Juzgado de Orden Público y detenido el 28 de junio de 1966 cuando con Maeztu, Hernando y Víctor Martínez Conde iban a entregar al Ministerio de Trabajo pliegos con las reivindicaciones de los trabajadores madrileños y 30.000 firmas de éstos, es encarcelado en la Prisión de Carabanchel y procesado por el sumario 178/66, Juzgado de Orden Público. Fue puesto en libertad provisional trece días más tarde, y se le acusaba de asociación y manifestación ilícitas, todo de Comisiones Obreras.

Los trabajadores de Perkins le vuelven a presentar a las elecciones sindicales del verano otoño de 1966. Marcelino Camacho Abad ha sido votado por un 88% de su grupo profesional y por más del 92% aproximadamente del total de los 1200 trabajadores que entonces comprende la plantilla. A pesar de esta prueba unánime de confianza, el Sindicato Vertical Oficial invalida su elección. También por aquellas fechas le eligen por amplía mayoría presidente del grupo de empresa de Educación y Descanso. El nuevo jurado acuerda transmitir por unanimidad a Marcelino Camacho su "saludo y agradecimiento por la eficaz labor desarrollada de resolver las tensiones y conflictos, presentándolo como ejemplo a todos"

Esto sucedió a pesar de las tensiones naturales, una de las cuales fue presenciada por el entonces Presidente del Consejo de Administración Don Joaquín Ruiz Jiménez Cortés. En los talleres llevaban varias semanas de rendimiento mínimo y en huelga de horas extraordinarias al comienzo de los años 60. Los trabajadores exigían aumento de la prima y aseguraban que la producción había aumentado. El gerente entonces, don Jaime Suárez, se oponía a tal aumento de prima y publicó una nota amenazando entregar a la policía a algunos trabajadores. Entonces se convocó una reunión extraordinaria del jurado de empresa que presidió el Sr. Ruiz Jiménez. El Sr.Suárez comenzó amenazando a penas veladamente con detener a Marcelino Camacho mientras rechazaba los argumentos de éste que intervino en nombre de todos los trabajadores y del jurado. Fue entonces cuando Don Joaquín Ruiz Jiménez indicó que si era verdad lo que decían los trabajadores a través de Camacho de que habría aumentando la producción y la productividad, había que acceder a sus peticiones, que él en su cátedra defendía la justicia social y no podía decir una cosa allí y hacer otras cosa aquí. Días después se llegaba a un acuerdo aumentando la prima; pocos meses después el Sr. Ruiz Jiménez tuvo que abandonar la presidencia y consejo de administración de Perkins.

Nuevamente es detenido el 28 de enero de 1967. Se le acusa de ser organizador de Comisiones Obreras y con ellas uno de los responsables de las multitudinarias manifestaciones obreras del metal, el día anterior. Más de 60.000 metalúrgicos en huelga consiguen la libertad de los detenidos y entre ellos la de él. Seis días más tarde sin proceso ni fianza por el Juez Sr. Garralda.

Entre 1965 y 1967, es convocado por la policía política-social de Madrid más de una docena de veces, siempre para prestar declaración sobre cuestiones laboral-sindicales. También recibe anónimos con amenazas de muerte en este período.

En 1964 es elegido miembro de la Comisión Obrera provincial del metal (Primera Comisión Obrera de Madrid, que con carácter permanente empezaría a funcionar bajo el nombre de Comisión Provincial de Enlaces y Jurados. Estaban reunidos más de 600 enlaces y jurados en el Salón de Juntas y en los pasillos, además de varios millares de metalúrgicos en la Avenida de José Antonio. Primero se les deja un local para reunirse todos los miércoles; después se les provoca y echa. El Círculo Manuel Mateu (Falangista de los llamados de izquierda) los invita a ir a sus locales. Allí conoce a su Vicepresidente Diego Márquez, allí firma el manifiesto de los "cien" titulado"Ante el futuro del sindicalismo", y allí crecen y se extienden las Comisiones Obreras hasta que nuevas provocaciones les echan del local. Con Diego Márquez, presidente del Círculo Doctrinal José Antonio, además de vicepresidente del Círculo Manuel Mateo hasta entonces, van y se reúnen en los locales de este Círculo hasta que nuevas presiones gubernamentales y policiales lo impiden. Así irán recorriendo iglesias y locales sindicales, siempre perseguidos.

Todos los procesos se hacen bajo la acusación de actividades laboral-sindical o derivadas, pertenecer a Comisiones Obreras, manifestación y asociación ilegales. Otro nuevo proceso, el 198/68, esta vez hecho por el propio tribunal que le juzgaba, el de Orden Público, bajo la inculpación de desacato, en realidad por no dejarle defenderse y contestar a las preguntas de sus abogados. El Presidente del TOP le señaló que le expulsaba de la Sala, y Camacho le contestó, antes de conducirle los guardias a las celdas: "Dada la actitud del TOP, me veré obligado a denunciarle como un tribunal de excepción al servicio de una dictadura que se hunde. Vivan las Comisiones Obreras. Viva la libertad". En el sumario que se le abrió por "desacato", el TOP le condenó a cinco años de prisión.

Condenado por un sumario, cuando cumplía la condena de uno, se le retiraba la libertad provisional de otro, hasta que le condenaron por todos. Así permaneció en la cárcel desde el 1º de marzo de 1967 hasta el 10 de marzo de 1972, para volver nuevamente el 24 de Junio de 1972.

Por presiones oficiales, la empresa, que había pagado sus seguros sociales y le había mantenido en plantilla incluso durante el tiempo de prisión, le da la baja unos meses antes de salir de la cárcel en diciembre del 71, con lo que ha permanecido formando parte del personal de la División Perkins de Motor Ibérica S.A. durante más de 14 años. La Delegación Provincial del Ministerio de Trabajo pone una multa de 300.000 pesetas a la empresa, amenazándola con doblarla constantemente hasta que le echaran, cerrando la fábrica si fuera preciso.

Es despedido de la empresa y declarado "procedente el despido" por la Magistratura 9 y por el Tribunal Central de Trabajo. Las razones que se dan es "que no recurrió dentro de plazo" cuando todos sabían que nunca se le notificó el despido ni de palabra ni por escrito.

Los trabajadores, al salir de la prisión y conocer que no le admitían al trabajo, se declararon en huelga y protestaron como tantas veces habían hecho durante su permanencia en la cárcel.

Negado el seguro de desempleo y de enfermedad por los órganos gubernamentales, sindicato vertical oficial, Servicio de Desempleo y Delegación Provincial de Trabajo, a pesar de sufrir trastornos cardiovasculares, negado también el trabajo en cuantas empresas visitaba, se estableció un verdadero cerco. Con permanente acoso policial, como han podido comprobar cuantos periodistas nacionales y extranjeros lo visitaron a su salida de la cárcel. Sólo tres meses y medio estuvo en libertad, volviendo a ser detenido el 24 de junio de 1972. Con él fueron detenidos igualmente Saborido, Soto, Sartorius, Acosta, Santisteban, Zamora, Fernández Costilla, Muñiz Zapico y el conocido sacerdote obrero García Salve. Multado por la Dirección General de Seguridad con 250.000 pesetas el 27 era ingresado en la cárcel de Carabanchel. Un día más tarde fue llevado ante el Juzgado de Orden Público que le procesó junto a los nueve citados compañeros en el sumario 1001/72, todos ellos sin ninguna prueba y partiendo para su acusación de la información policial de una supuesta reunión de Comisiones Obreras.

El agravante está en que si en el Sumario 178/66 por asociación ilícita a Comisiones Obreras le pidieron y condenaron a cuatro meses de cárcel, ahora por la misma acusación el fiscal solicita veinte años y un día de prisión en calificación del 20 de octubre de 1972, que si los rumores son ciertos, fue decidido en Consejo de Ministros del 13 del mismo mes.

Condenado la última vez por el TOP (juzgado en el Sumario 1001 el día que mataron a Carrero el 20 de diciembre del 73) a veinte años de prisión, revisada la sentencia, bajo la presión mundial, por el Tribunal Supremo en febrero de 1975, fue rebajada la condena a seis años.

Salió en libertad con el indulto del rey, pero fue detenido más tarde, estando otros tantos detenido. Vuelto a detener el 29 de marzo de 1976 al presentar Coordinación Democrática, procesado por "Intento de cambiar la forma de Gobierno", salió en libertad provisional el 25 de mayo de 1976. Después sólo fue detenido una hora por la Guardia Civil de Getafe, al reunirse con los trabajadores de Construcciones Aeronáuticas.
En 1976 se legalizan las Comisiones Obreras y Marcelino Camacho es elegido secretario general. En ese momento ya era miembro del Comité Central del Partido Comunista de España (PCE). Fue elegido diputado por Madrid en las elecciones constituyentes de 1977 y reelegido en las elecciones de 1979. Dimitió como diputado por desacuerdo con las normas laborales que aprobó el Parlamento con el apoyo del PCE de Carrillo.
Dirigió CCOO hasta 1987, siendo reelegido por abrumadora mayoría en los cuatro primeros congreso del sindicato. En este periodo Comisiones Obreras se convirtió en la primera central sindical española y le convocó la primera huelga general al gobierno de Felipe González en 1985. Además, tuvo una destacada presencia en las movilizaciones contra la OTAN de 1986 y en las estudiantiles del curso 86/87. En 1987 pasó a ocupar el cargo honorífico de Presidente, al ser sustituido en el cargo de secretario general por Antonio Gutiérrez. Desde antes del 5º Congreso (1991) mantuvo enfrentamientos con la dirección encabezada por Gutiérrez (favorable al pacto social o a la disolución del PCE en Izquierda Unida), lo que culminó con su dimisión como Presidente en 1995 al estar en desacuerdo por el alejamiento de la dirección de CCOO del PCE y su continuo giro a la derecha.
En la actualidad, Marcelino Camacho militaba en el Partido Comunista de España (PCE), Izquierda Unida (IU) y en Comisiones Obreras (CCOO), conservando el carnet con el número 1.
Hasta siempre Marcelino

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